Dos reconocidos ingenieros civiles convocaron al gremio a delinear un nuevo rumbo de la Ingeniería mexicana con la perspectiva de dar respuesta a las aspiraciones de una sociedad exigente que requiere del servicio de profesionales bien preparados en la academia y con actualización permanente para vincular la teoría y la práctica a fin de superar importantes rezagos que hoy debilitan nuestra posición en un contexto internacional.

Tras varias reuniones lideradas por Daniel Díaz Díaz, ex titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y Daniel Resendiz Núñez, ex director del Instituto de Ingeniería de la UNAM, miembros del Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) se sumaron a este llamado para esbozar un plan de acción que incluye la creación de un nuevo banco de datos.

Se trata del Banco de Indicadores Objetivos de la Ingeniería Civil Mexicana (BIO-ICM) que ya está abierto a la consulta pública a través de la página www.cicm.org.mx , mismo que incluye indicadores verificables y cuyo monitoreo permanente permitirá orientar los esfuerzos en busca de mejoras, tarea en donde es imprescindible la participación del Estado, el gremio y la sociedad en general.

El BIO-ICM integra información básica sobre el territorio nacional, valor y tasa anual de crecimiento de la población, PIB y aportación de la construcción en la economía del país, así como otros indicadores que permitirán medir la competitividad de la ingeniería tanto a nivel nacional como visualizar su papel en otros países.

En el documento “Responsabilizarnos de nuestra Ingeniería Civil”, el gremio se comprometió a dar resultados en el corto plazo, a crear un registro con avances y a diseñar una agenda de largo plazo. Queremos revertir el círculo vicioso que gira en torno a la deficiente formación profesional de cientos de egresados debido a la escasez de empleo y una añeja Ley de Profesiones que no responde a la dinámica laboral de nuestro tiempo, señala el texto.

De acuerdo con el documento, es necesario poner atención en los siguientes puntos:

Propiciar la vinculación con el sector productivo mediante la adquisición de conocimientos en dos etapas: la teórica que brindan las instituciones de educación superior y el desarrollo de habilidades y destrezas necesarias que exige el ejercicio profesional.

Velar porque en el proyecto de Ley de Profesiones propicie la formación obligada entre la teoría y práctica. A la fecha es evidente su clara desvinculación en gran medida por la falta de empleo.
Avocarse a conocer de manera suficiente el territorio nacional, medir y ampliar el registro de las estaciones hidrométricas, tectónicas y sismológicas, por mencionar algunas de las más importantes que se han descuidado con el paso de los años.

Conservar tanto los suelos como la cobertura vegetal, dado que su marcado descuido ha provocado fenómenos indeseables como la erosión de la tierra, lo que ha redundado en la modificación de las condiciones de los escurrimientos y de la reacción de las cuencas, deslaves que llegan a provocar desastres naturales y problemas a la infraestructura existente.

Diseñar una estrategia en un contexto global que permita establecer una estrecha vigilancia a las empresas internacionales que emigran a nuestro país, y a su vez, alentar que el Estado, la Academia y los gremios propicien las condiciones necesarias con la mira de que la Ingeniería mexicana pueda exportarse a otros países.

El presidente del CICM, Víctor Ortiz Ensástegui envió a los socios del CICM la iniciativa completa para escuchar e integrar sus opiniones y designó Fernando Gutiérrez Ochoa, vicepresidente de Relaciones Gubernamentales del CICM para darle seguimiento a este proyecto.

Por lo pronto, este primer esfuerzo institucional se cristaliza con el nacimiento del BIO-ICM, banco de datos que integrará de manera paulatina más variables, mismo que está disponible en: bioicm.cicm.org.mx